martes, 15 de agosto de 2017

SIEMPRE CON ANTONIO MACHADO


Posiblemente en el mundo sobran tantas estatuas como las que faltan, así como se suele dedicar calles a personas que no las merecen (en otros casos hay honrosas excepciones). Cosas del poder.
Antonio Machado, con el único poder de su pluma y de su Genio creativo, vale más que todos los mediocres que aquí y allá puedan/podamos rebuznar (en castellano, catalán o esperanto, esto es universal) y hacerle la vida imposible. La vida imposible durante su vida y la vida imposible después de su muerte.

PD: siempre seguiremos leyendo a Don Antonio Machado, pero el nombre de los grillos que cantan a la luna se recordará poco o nada. Justicia poética.

MARIO BENEDETTI

Vuelvo, en estas fechas, a releer cuentos de Mario Benedetti. Le releo periódicamente (a veces cuentos, a veces novela, a veces poesía, incluso su biografía y ensayos).

Tengo con Benedetti una deuda impagable, como aficionado a su creación y como aspirante a creador. De Benedetti aprendí que se puede aspirar a la belleza desde la sencillez (como aprendí de Delibes), que se puede aspirar a ser creador sin que el ego salga en procesión por sí mismo cada mañana, que se puede uno comprometer con su trabajo (el gran compromiso del creador) y, además, aspirar a que los principios que consideras oportunos se plasmen en la realidad, luchando por ello. Y, cuando empecé a emborronar papeles, gracias a Benedetti conocí a personas inolvidables, también lectores de Mario, por medio de un club de lectores benedettianos sin fronteras.

Mario, con todo, está también muy maleado: para ser el más guay-solidario-progre-chupi-sensible del lugar (y de facebook, obviamente) está muy bien citar alguna presunta frase de Benedetti (y te da una pátina que no te permiten Coelho o Bucay), preferentemente unida a su rostro o a un paisaje o a una imagen africana. Por otra parte, también hay quien le tiene reparo atávico, porque no entra en sus cánones políticos (una vez me plantearon hacer un trabajo jurídico-literario, y cuando propuse hacerlo sobre "Pedro y el capitán" parecía que estaba mentando a Satanás; el mundo del Derecho, ya se sabe).

Ahora vuelvo a sus Cuentos, y siempre estoy cómodo con ellos (como con cualquier rincón de la obra de Benedetti). Con "Monteviedanos" (casi tan cómodo como con "Poemas de la oficina", que tanto me llegan, por mi modo de ser laboral). Con "La muerte y otras sorpresas". "Con y sin nostalgia" y "Geografías" me recuerdan que todo aquello de las dictaduras iberoamericanas (cuando el Cono Sur era conocido como "el Cono de la Bernarda") no era precisamente un invento. "Despistes y franquezas", con su prosa poética y la belleza desde la brevedad. Y así con todo: dicha y comodidad.

Vuelvo, en estas fechas, a releer cuentos de Mario Benedetti. Vuelvo a casa.

lunes, 14 de agosto de 2017

El Desencanto después de tantos años (EN ASTORGA, EL AÑO PASADO)

En Astorga Redacción se hicieron eco de mi conferencia del año pasado en la Casa Panero de un modo muy extenso. En los diarios leoneses del día hubo más atención que la que mis actividades culturales han tenido durante años en la prensa malagueña.



 El profesor Antonio Quesada habló en su conferencia 'La caterva infiel de los Panero o la apuesta total y sugerente por la creación' de la posible influencia que han tenido los distintos miembros de la familia Panero en los jóvenes creadores, así como también en el imaginario colectivo, viendo un poco las peculiaridades de cada uno de ellos. 


La conferencia tenía lugar en el contexto de las jornadas de la Cátedra de Leopoldo Panero de la Universidad de Laguna. Antonio Quesada también habló de las posibles influencias de las películas de ‘El Desencanto’ y ‘Después de tantos años’, que en algunos casos han sido para bien y en otros no tanto. Cómo han modificado estas películas la manera de verlos y de verse, de ubicarse en el mundo; como ambas películas han influido en su obra, como se han releído sus respectivas obras después de ellas, y como ellos mismos han  

¿Qué sucede con los Panero?, se planteó el conferenciante casi al final de su comunicación. “¿Por qué los jóvenes siguen leyendo a los Panero? Porque estamos ante unos creadores espectaculares con una obra creativa coherente en cada uno de ellos, que en parte atisbamos en el cine. Pero ojo al mirar las películas, hay que aprender a verlas como lo que son, porque de lo contrario podemos equivocarnos y bastante: Pensar que por mucho que eso pueda ser un docudrama, estamos hablando de personajes. La realidad cinematográfica puede no ser la del día a día de la vida, y eso deberíamos de tenerlo en cuenta, no lo tomemos como algo necesariamente real porque aparezca en una película…El gran perjudicado del Desencanto, siguió diciendo Antonio Quesada Sánchez, fue sin duda Leopoldo Panero”.
 
Una vez en el turno de preguntas se desencadenó un diálogo muy interesante que rebullía los demonios del pasado, allá cuando el estreno de la película en Madrid y los traía hasta aquí mismo a La Casa de Panero. (Transcribimos gran parte de ese diálogo, pues si bien la película del Desencanto ya ha sido asimilada en España e integrada en la historia del cine, en Astorga continúa la lucha y la disputa que se inició con su estreno. Que si al arruinar su biografía se fue el niño de la calidad poética por el desagüe... En Astorga queremos separar todas las cosas y estamos como al principio)

Un familiar de los Panero, un sobrino nieto de Leopoldo inició el diálogo señalando que “la imagen de Leopoldo en el momento del Desencanto se vio muy dañada y que había que ver la obra del escritor, analizarla  y no denostarla desde su biografía…”

Antonio Quesada: A pesar de eso creo que Jaime Chavarri supo hacer su trabajo perfectamente. Fue capaz de cambiar el modo de ver y de interpretar a alguien, de modo bastante injusto, como ya he dicho. Pero no se puede negar que desde el punto de vista técnico hizo un trabajo impecable, hizo exactamente lo que quiso y Querejeta supo también  jugar  en esta película  como en ‘La prima Angélica’, o en ‘Cría cuervos’ etc, con la idea de  poner en duda ese concepto de familia tradicional, utilizando a la familia Panero.

Javier de la Rosa: Yo voy a anotar una cuestión muy simple. No hay que olvidar que el cine es una industria.

Antonio Quesada: Efectivamente, la felicidad no vende…Tenemos que ofrecer sangre  e higadillos ¿no?

El sobrino-nieto de Leopoldo Panero: Tal vez me equivoqué. Pero creo que tal vez la familia misma no supo ver lo que había realmente y lo que percibió fue una crítica contra un padre de familia y no otra serie de cosas. Se dejó guiar por ese sentimiento. Pero el asunto era mucho más complejo de lo que realmente…Y entonces, si que hay que valorar las obras tanto del padre como de los hijos. Pues eran cuatro personas de mucho talento.

Antonio Quesada: Muchísimo e increíblemente atractivas. Por eso dan tan bien ante la cámara. Las personas que estaban trabajando en la filmación estaban literalmente alucinadas. ¿Esto qué es? Claro, no los conocían. Chavarri les decía, no, no esto es tan solo una cena más, son así de espectaculares, así de creativos, así de geniales…El gran público va a descubrir sobre todo a Felicidad y a Michi, que son los creadores entre comillas sin obra; porque tanto Leopoldo como Juan Luis tienen ya un camino que luego se verá confirmado, y en la segunda película cada uno jugará con su propio imaginario todavía más, cada uno es más que nunca él mismo. Fíjense que la segunda película es una especie de metáfora de la derrota o de la soledad. Ya no estamos hablando de eso tan metafísico de que si la familia, de que si el franquismo, todo aquello que aprovechando que el Pisuerga pasaba por Valladolid se utilizó para criticar con El Desencanto. Por eso la imagen de Leopoldo se va a ver especialmente perjudicada porque está siendo utilizado como escusa. Pero es que luego se le convierte en el símbolo de la familia tradicional,  o en el poeta del Franquismo, que también es bastante inexacto. Y si a ello le unimos la visión de 'Felicidad', la visión de género, que por aquella época empezaba a estar afortunadamente de moda; pues todo eso va hilvanando un discurso que no va a beneficiar en ningún caso a Leopoldo.  Y teniendo en cuenta esa creatividad tan desbordante de los distintos miembros que hablan muy bien y escriben tan bien...Pues se puede deslumbrar en una cena, pero cuando eso queda en una película es algo más serio; pues podemos tomar por verdades oficiales algo que a lo mejor no deja de ser una 'boutade', algo que no va más allá de un pequeño comentario irónico…Como tomemos como verdad oficial lo que puede ser una verdad narrativa, en este caso cinematográfica, pues a lo mejor dejamos de interpretar correctamente y luego nos encontramos con toda la literatura que hemos ido viendo.

Fernando Alonso: Yo quiero decir una cosa que yo no sé si tú lo sabrás. Cuando se vino a hacer esta película no se vino con la intención de hacer una película, se vino con la intención de hacer un reportaje sobre la inauguración de un monumento, y luego hubo un cambio radical. En la película empieza hablando mi padre… Yo tuve la desgracia, y es una desgracia, de ir a la presentación de la película en Madrid y me quedé con ganas de marcharme de la película por el daño atroz que se hizo a Leopoldo, que me parece de una absoluta injusticia…

Antonio Quesada: Le agradezco muchísimo este testimonio de primerísima mano. Sí le comento que tanto el productor como el director tenían una serie de demonios familiares y de obsesiones que volcaron en esta película. La película no consiste únicamente en una familia que critica al padre; sino que realmente pone en duda un status quo, un concepto tradicional de familia...  (Aquí fue interrumpido por Fernando Alonso)

Fernando Alonso: El acto era un homenaje a Leopoldo Panero por toda la calidad de su poesía y por todo lo que había hecho. En Astorga se le hace un homenaje…Luego, alguien detrás, no sé cómo fue, pero después de haber venido a hacerla, tomaron la decisión de ampliarlo y demás, pero desde luego cuando se vino a hacer eso ni pensaron por un momento  que se haría una película de este tipo…

Antonio Quesada: Pero fíjese , Chavarri ha comentado en varias ocasiones que su idea inicial se la plantea a Querejeta…El ha dicho, -piénsese en Foucault, tan de moda por aquel entonces- yo quería meter las cámaras en un manicomio y no me dejaron. Y entonces hablando con Michi este le dijo, mira en Astorga se va a inaugurar un monumento, podemos hacer un corto…Chavarri se lo plantea a Querejeta y cuando llega a aquí y ve lo que hay dice, esto es maravilloso, aquí hay tema. Entonces le comenta a Querejeta; yo no quiero que tengas la idea de que te estoy predisponiendo a hacer un largo, pero esto no es un corto. Yo no sé lo que es esto, pero esto no es un corto. De aquí puede salir algo muy bueno y Querejeta le dijo, adelante. Un Querejeta como digo con sus obsesiones, con el tema de la familia y del franquismo y etcétera. Adelante, le dijo, estas personas son espectaculares y nos van a dar juego. Y entonces pasa lo que usted muy bien comenta. Llevaron las cámaras para hacer algo, pero esto se va extendiendo, extendiendo, extendiendo…Con cinco personas para filmar, y un guión que iban improvisando bastante…Desde luego eran auténticos cracs e iban haciendo sobre la marcha bastantes cosas de lo que se iba a rodar al día siguiente…Desde el punto de vista técnico Chavarri hizo un trabajo espectacular....

"No si eso no lo dudo -interrumpe Fernando Alonso-. Lo que a nosotros no nos convence, a mí personalmente es el contenido y el daño que se hizo a un hombre" (muy noble, dice por lo bajo Odila Panero) "que no podía hablar", le quita de la boca la frase Antonio Quesada. "Exactamente", apostilla Fernando Alonso. "Dese cuenta -comenta Antonio Quesada- que en la presentación estuvo Luis Rosales y que salió escandalizado, lo mismo le sucedió a Claudio Rodríguez. De Luis Rosales se cuenta que Felicidad lo cogió del brazo y le dijo: 'vente que esto te va a gustar mucho, Luis, verás qué bueno', y cuando Luis Rosales vio aquello salió escopetado. Dicen que no volvió a dirigirle la palabra a Juan Luis Panero. No lo sé".


"Yo vivía en la misma casa que Luis Rosales -comenta Fernando Alonso-, en Madrid, cuando se celebraban todas las tertulias con Luis Felipe Vivanco, cuando iba todavía Gerardo Diego y todo lo que se dice allí- por la película- con esa realidad no coincide. Hablo exclusivamente desde el punto de gran poeta…y eso me parece que ha hecho un daño a una persona injustamente. Y eso no se dice casi nunca. Tú sí lo has dicho en algún momento de tu conferencia. Has dicho que destrozaron a Leopoldo Panero". "Esa es la verdad -se escucha de la voz de Odila Panero-. "Y es que además le sucede algo parecido a lo que se ve en la famosa obra ‘A puerta cerrada’ de Sartre -comenta Antonio Quesada-, estamos en el infierno a puerta cerrada y no podemos defendernos porque estamos en manos de los otros". "¡Que lo diga eso un hijo!" -profiere un familiar de Panero al fondo de la sala-. "Y están opinando -continúa Antonio Quesada- y yo no puedo llevarles la contraria (en referencia a un Leopoldo Panero maniatado)... por eso como digo, Chavarri, lo hizo desde el punto de vista técnico fantásticamente bien. La película se inicia con la estatua de Panero embalada y atada, para que no pueda ni moverse, y claro no puede ni moverse, piensen que había muerto hacía 12 años. Y vuelve con la película a estar la figura de Panero de moda, aunque sea a la contra; pero fíjense, no la obra, la obra no se pone de moda. Esto no sucederá hasta la mitad de los 80... A veces el contenido resulta duro de escuchar, pero desde el punto de vista estético el film es espectacular… Qué pasa…, del modo en que ustedes lo están haciendo aquí hay cosas que duelen, sin ninguna duda y sobre todo cuando afecta a una persona que no se puede defender". "Exacto", apostilló Odila Panero…

El acto finalizó con la actuación de la cantante y compositora María José Cordero y con un soliloquio poético de Javier de la Rosa



 http://astorgaredaccion.com/not/12833/el-desencanto-despues-de-tantos-anos

viernes, 11 de agosto de 2017

AYER MURIÓ MI AMIGO ANTONIO PARRA

Gran poeta, gran persona, tutto un cavaliere, Antonio Parra.
Venecia sin ti... no será la misma. Málaga sin ti tampoco. Ni nosotros.
D.E.P., amigo.

http://www.editorialrenacimiento.com/autores/647__parra-ruiz-antonio

http://www.aforolibre.com/entrevistas/entrevistas-literatura/hablamos-con-antonio-parra-1019


lunes, 7 de agosto de 2017

MÁS BAJO


 

 

 “Más bajo, poetas, más bajo...

no lloréis tan alto,

no gritéis tanto...

más bajo, más bajo, hablad más bajo.

Si para quejaros

acercáis la bocina a vuestros labios,

parecerá vuestro llanto,

como el de las plañideras, mercenario”

(León Felipe, “Prologuillos”, XI, “Versos y oraciones del Caminante”)

 


Más bajo



Poetas:

nuestras cosas

no

están escritas

para

ser gritadas.

¿Acaso gritaríais

un secreto

o

algo que se susurra a un amigo?

¡Qué falta de delicadeza!

                     (Antonio J. Quesada: de "Poesía a instancia de parte")

CANCIONES

No soy experto en música, como no lo soy en casi nada, pero... me parece apreciar una columna vertebral sugerente entre Quelqu'un m'a dit, de Carla Bruni y Dis, quand reviendras-tu?, de Barbara.
Y me gusta.

sábado, 5 de agosto de 2017

HETERODOXIAS

Las heterodoxias suelen hacer avanzar a la sociedad, aunque haya de todo (como en botica). Y a bastante mejor ritmo que las ortodoxias, seguramente.
Los países en los que el nivel de cultura (democrática y de todo tipo) es mayor y están bien vertebrados soportan mejor las heterodoxias, y las integran en su día a día. Estados Unidos suele tener a sus mayores críticos en cátedras universitarias (Chomsky & Company), criticando mediante grandes verdades, medias verdades y mentiras, todo revuelto. Y no sucede nada, no se hunde el mundo. Los países en los que ese nivel de cultura democrática es menor llevan peor eso de que se les critique, y entonces a esos críticos se les corta la cabeza en la plaza, se les cuelga de una farola, se les destierra o se les condena al ostracismo, según el sitio y el momento.
Son interesantes las heterodoxias, pues ayudan a pensar incluso cuando lo que propongan, o cómo lo hagan, no coincida con nuestro modo de ver las cosas. Por ejemplo, Theo Van Gogh fue un gran agitador en la pasteurizada Holanda cuyas maneras y bastantes de sus mensajes no me gustaban, pero que jamás justificarán que fuese asesinado. ¡Qué debilidad argumental!
Nos enseñó Juan de Mairena que en las universidades católicas el Diablo debía tener cátedra. Estoy de acuerdo, pues no sé si tendrá razón, pero tendrá razones. Razones que hay que meditar.
He empezado a leer "El sanatorio", de Nuria Amat, y creo que es un texto imprescindible. Para disfrutar de un texto creativo y para meditar sobre nosotros mismos. En la línea de Orwell, de Huxley, de Saramago, hay que leerlo y repensar(nos). Podrá gustarnos más o menos, creativamente hablando o desde el punto de vista de lo que refleja, pero por sanidad mental hay que leerlo.
Es necesario que exista esta voz. Como fue necesario un Juan Goytisolo en la España del Centinela de Occidente, aquella en la que se llegaba por el Imperio hacia Dios, es necesario que exista Nuria Amat hoy día.
Siempre atenderé a los heterodoxos. Y luego valoraré la propuesta, claro. Pero hay que atenderla, si no queremos ser "hooligans" de lo que sea.

lunes, 31 de julio de 2017

"CALLE MAYOR"

Hoy pasaron por televisión, a horas intempestivas, "Calle Mayor", de Bardem (no me importa lo de las horas intempestivas: soy de horas intempestivas, voy por la vida y por la Historia de modo intempestivo). Un regalo inesperado que me ha permitido gozar estéticamente, otra vez, y reflexionar sobre diversos temas, otra vez. Inevitable.
Sobre la provincia y la vida de provincias (qué orteguiano me pongo, a veces): Iglesia, casino, plaza mayor, calle mayor, cafeterías (y luego, la ilustración de provincias, con su boticario ilustrado, su maestro de escuela, su librería-papelería "El progreso" y alguna cosa más). Sobre la mentalidad de provincias, no necesariamente ligada a un territorio: se puede ser provinciano en Nueva York o Londres y cosmopolita en Arévalo, provincia de Ávila (Jaime Gil de Biedma ya jugó a eso). Sobre esos canallas vitelloni que no tienen nada que hacer en la vida, se aburren y deciden reírse de quien tienen al lado siempre que sea débil. Y, ojo, no olvidemos que los vitelloni son los dirigentes de la vida del pueblo, las fuerzas vivas que tienen la sartén por el mango: la prensa local, la banca, la burguesía del pueblo... La dignidad (además de por la pobre sufridora de todo esto, interpretada por la maravillosa Betsy Blair) está representada por dos personas al margen de la sociedad local, dos outsiders: una prostituta y un intelectual que viene de la capital. Dos personas que no pintan nada y miran desde fuera. Nadie. Nada. La vida tiene otras reglas.
La calle Mayor. Ya nos enseñó Kavafis que la ciudad iba con nosotros: se puede llevar la calle Mayor por mi querida Regent Street, por mi no menos queridas Rue Rivoli o Via del Corso, por la Quinta Avenida o qué sé yo por dónde. Como digo, se puede ser pueblerino en pleno Carnaby Street y cosmopolita en Puerto Hurraco. Todo eso suele ir dentro de uno, por más que el entorno condicione (¡cómo no!).
"Calle Mayor", sí. Otra vez. Las que haga falta.

sábado, 29 de julio de 2017

DE CUANDO PEPE CARVALHO ME QUEMÓ

Como creador (quizás poco conocido, pequeñito, mediocre, de medio pelo o lo que sea, pero creador) y admirador-cómplice de Pepe Carvalho, siempre aspiré a que alguna vez el detective quemara algún libro mío.
Y como no lo logré hice lo que haría cualquier creador, sabedor de que es un dios: escribirlo uno mismo. Como hiciera Rulfo con "Pedro Páramo": lo escribió porque quería tenerlo en su estantería y no existía. No le quedó otro remedio.
Escribí un divertimento sobre el tema, lo titulé "Divertimento carvalhiano" (que es lo que era: cómo me reí escribiéndolo) y está dedicado a mi querido amigo Rafael Ávila. Leí parte del relato en el Ateneo de Málaga, cuando todavía iba a sitios a leer cosas.
Aquí dejo un pedazo del relato, en el que el detective reflexiona sobre si merece la pena quemar mi libro "Desde el otro lado del espejo", tras leer un poema del mismo.
Afortunadamente, fue lúcido y ardí aquella noche.
Por fin.





"- No entiendo de poesía, jefe, vaya eso por delante. Pero me parece que estamos ante otro poeta que necesita huir, en la vida real, y como allí no se atreve, lo hace en sus versos. Ahí sí que huye: el papel lo aguanta todo. Los poetas nunca están contentos con nada. ¿Lo hizo en la vida real, Jefe?

- ¿Lo de huir? Supongo que no, pues dice aquí que es Doctor en no sé qué y Profesor en no sé dónde. Lo más seguro es que siga paseando su Doctorado por los pasillos de la Universidad y su atormentado personaje por Ateneos y lecturas de poesía. Abundan las lecturas de poesía de un tiempo a esta parte, Biscuter. Hay mucho poeta suelto con licencia para leer.

- Los poetas mienten más que hablan. Nunca me interesaron.

- Sí. Además, este poeta tiene un grave defecto, y es que eso que he leído se entiende. El primer paso para ganar premios de poesía es que no se entienda lo que escribes. Cuanto más ininteligible (más hermético, le llaman ellos), más altura poética tienes -miro el libro con cierto desdén-. En fin, Biscuter, que este libro se ha ganado la hoguera, sin duda". 

martes, 25 de julio de 2017

ESCRIBIR UN PUÑADO DE BUENOS POEMAS

"Estar convencido de que escribir un puñado de buenos poemas es lo único que de veras importa en la vida, ciertamente me sigue pareciendo maravilloso, aunque sea una convicción que a partir de cierta edad, y salvo admirables excepciones, sólo se puede mantener a fuerza de hacerse, con demasiada frecuencia, el tonto".

(Jaime Gil de Biedma: Nota preliminar a "El pie de la letra" (1980).

lunes, 24 de julio de 2017

BARCELONA, 1992

Era yo jovencito cuando todo aquello de los Juegos Olímpicos de Barcelona. Era bastante más niño cuando Samaranch (joseantoniano y catalán universal; en ese orden, cronológicamente hablando) abría un sobre y decía aquello de "a la ville du... Barcelona" y todos saltábamos (no solamente Maragall) y no sé qué más. Éramos tan felices.
Veinticinco años de todo aquello. De todo comienza a hacer ya muchos años, nos consta. Nosotros, los de entonces, ya no somos los mismos que mirábamos a los lanzadores de jabalina, las chicas gimnastas, los nadadores y toda aquella tropa tan sana y atlética.
Cambiaron Barcelona para adecentarla y que toda ella se pudiese enseñar a las visitas, cargándose la memoria (la Patria) de tantas personas. Sucede siempre y con todo, pero unos Juegos Olímpicos son como una revolución: un acelerón que da la Historia.
A Vázquez Montalbán le robaron lo suyo, también, y se vengó en las novelas de Carvalho, que cada vez salía más de Barcelona porque aquello ya no era lo de antes (ya no gustaba enseñar a prostitutas maduras y de piernas varicosas que fumaban en la puerta de la mancebía; la miseria no gusta y huele mal: mejor una joven exageradamente rubia con cuerpo de gimnasio, pubis depilado, tatuajes estratégicos y que acepta tarjeta de crédito). En Málaga sucedió, y habrá quien sea capaz de recordar, debajo de la pizpireta Calle Camas, a la antigua "Calle Escama" que, con solo nombrarla, ya sabíamos de qué iba.
MVM dedicó a todo eso del olimpismo y no sé qué "Sabotaje olímpico", una novela no suficientemente entendida de la saga (ni siquiera por su hijo, que junto con "Roldán, ni vivo ni muerto" la considera menor; en ésta, que es una especie de pseudo-cómic para ser publicado en verano por el periódico, por entregas, estoy de acuerdo). Quizás porque volvía a aquello de la escritura subnormal, pero con un Carvalho que gozaba de un imaginario excesivamente sólido para eso (no era el de "Yo maté a Kennedy"). En todo caso, la releo con placer. A lo mejor ya toca, mira por dónde. Para recordar todo aquello y confirmar lo lejos que están todos esos montajes del espíritu olímpico.

viernes, 21 de julio de 2017

LA LLAMADA (UN BREVE RELATO SOBRE BOXEO)

Alguna vez escribí este breve relato sobre un boxeador. Un ganador-perdedor, como creo que somos casi todos en la vida, aunque lo que cambia es la proporción (bueno, no: hay quien siempre gana).
Y hoy, cuando se cumplen veinticinco años de la muerte de Urtain, creo que puede ser un buen momento para recordarle y homenajearle con este relato sobre ese deporte tan duro llamado boxeo.









La llamada


 


Antonio J. Quesada


- ¿Sí, dígame? –voz femenina al teléfono.


- ¿Cariño? –voz masculina, grave y dura. Se entiende mal: no habla de modo claro.


- ¡Hombre! –tono de tranquilidad-. ¿Qué tal ha ido todo?


- Muy bien: he ganado por K. O. Me llevo una buena bolsa.


- Te entiendo muy mal…


- ¡Que he ganado, hija! ¡Que llevo una buena bolsa! –grita, e intenta aclarar la voz, que se entiende regular.


- ¡Qué bien nos va a venir para el colegio de las niñas!


- Sí: si no es por eso, no me embarco.


- ¿Cómo estás? Veo que hablas mal… –tono de preocupación.


- Bien… Bueno, castigado. No puedo hablar del todo bien. Me ha dado duro: aunque he ganado, estoy hecho un cromo.


- ¿Qué tienes? –preocupada.


- Bueno, la cara hinchada, los labios más todavía, un ojo cerrado, la ceja rota…


- ¡Ah! –alarmada.


- No te preocupes, cariño, estoy bien. Es más escandaloso que grave. Me ha zumbado bien el cabrón, y he tenido que ganar por K. O.: si no lo llego a tirar, a los puntos me ganaba él, fijo. Pero ha ido todo bien, tranquila.


- Cariño… ¿volverás ya o…?


- No, esperaré a que todo esto baje. Las niñas no pueden verme así. Mañana te hago el ingreso, para que pagues lo que debemos, y cuando tenga otra vez cara de persona, volveré, ¿vale?


- Cariño, me preocupas –voz de inquietud-, ¿tanto te ha dado?


- No imaginas, era una bestia… Por eso estoy que no puedo ni con mi alma. Tal y como se puso la cosa, o lo tumbaba o perdía. Y nuestro bolsillo no podía permitirse una derrota.


- Cariño, pero tampoco era necesario –dulce-, podíamos haber tirado para adelante de otra manera.


- Vosotras sois lo primero. Yo me pondré bien –suena el pitido que anuncia que a la llamada le quedan veinte segundos-. Cariño, esto se va a cortar, te llamo mañana, ¿vale?


- Vale, cuídate mucho, cariño. Te amo.


- Te amo. Da un beso a las niñas.


 


Se corta la llamada.


 

martes, 18 de julio de 2017

CONGRESO EN ESTOCOLMO: DE CUANDO ÉRAMOS JÓVENES

De vez en cuando releo "Congreso en Estocolmo", de José Luis Sampedro. El Sampedro que releo. Creo que merece la pena, tanto para disfrutar de una buena obra creativa como para entender cómo funciona el mundo en que uno vive (sobre todo si uno es tan incauto como para moverse en el mundo de la docencia universitaria).
La recomiendo periódicamente a compañeros por los que siento estima intelectual y/o cariño (el último, mi querido Daniel Mateos). Estaba dándole vueltas a si me conviene una relectura y... me encuentro con que yo escribí alguna vez un comentario sobre la novela. Ni me acordaba: tengo la cabeza fatal. Lo he releído y... sí, es mío. Eso que firmo es mío. Son mis ideas, más o menos (aunque hoy hubiese cambiado detalles de estilo; inevitable).
Me dio alegría reencontrarme conmigo mismo. En Estocolmo o donde sea. Fue como encontrar una fotografía antigua dentro de un libro, caja de galletas o lo que sea: miras el peinado seguramente horrible, las ropas pasadas hoy de moda, los gestos extraños, y te escandalizas. Hasta que te observas con cierta ternura (estás más delgado, tienes menos arrugas, a lo mejor más pelo) y piensas: "¡ay, qué joven era entonces!". 

 http://www.sur-revista-de-literatura.com/Paginas03/QuesadaJLSampedro.pdf

"PUZZLE", DE FRANCISCO RUIZ NOGUERA



Puzzle


Intenta rescatar
la historia de un fragmento
cualquiera de tu vida.
Intenta, por ejemplo,
componer, como un puzzle,
los días de un verano
que creíste dichoso.
Una pieza:
la luz del mediodía
brillando en la terraza.
Otra más:
el mar y sus destellos
sobre la piel rosada de los hombros.
Puede que sigan vivos
el recuerdo del tacto
de un cuerpo que creíste para siempre,
la oscura claridad de una mirada,
el perfil de unos labios.
Con tan breve equipaje
trabaja la memoria,
maestra en levantar
—a base de un desorden de retazos—
un retablo de humo
sobre el fondo de sombras
que dominan las piezas del olvido.

            (Francisco Ruiz Noguera, El oro de los sueños, Madrid, Hiperión, 2002)

jueves, 13 de julio de 2017

LA CEREMONIA DEL ADIÓS

Acaba de publicarse en "Refugios" mi relato "La ceremonia del adiós". Un relato que nació como un sueño, se puso pesado y... no quedó más remedio que literaturizar y escribir.



LA CEREMONIA DEL ADIÓS



Antonio J. Quesada

A Simone de Beauvoir. Inevitable

- ¡Viene María Ángeles, viene María Ángeles! –suena una voz de mujer, algo alterada, por el pasillo-. ¡Quiere pasar al baño, por favor, haced hueco! ¡María Ángeles quiere pasar al baño!
Revuelo. Aparece María Ángeles, bastante desmejorada y con movimientos horriblemente lentos, ayudada por varias personas y dispuesta a entrar en aquel baño escolar. Es evidente que está muy enferma, la pobre. Entra en el baño, realizando un enorme esfuerzo.
Intento no mirarla fijamente: comprobar cómo una persona a la que conoces se desmejora por enfermedades malignas siempre me resultó exageradamente doloroso. Quizás esta actitud sea excesivamente egoísta por mi parte, pero me resulta inevitable. Debo meditarlo, en todo caso.
María Ángeles, mi profesora de Historia del Arte en el Instituto. Qué gran recuerdo mantengo de ella: sabía su materia y sabía transmitirla.
En un Instituto estamos, pero, sinceramente, no lo reconozco. El instituto al que fui y en el que conocí a María Ángeles, desde luego, no es. Pero, en fin, ¿todos los institutos el instituto?

Nervios. La reunión se desarrolla en el descansillo anexo al baño en el que María Ángeles entró. El clima, muy sentimental, es de emoción y tristeza contenidas. María Ángeles nos acompaña, muy debilitada, casi consumida, acostada en una cama. La única cama de la estancia: los demás asistentes estamos sentados en sillas escolares con mesitas escolares. Junto a María Ángeles, una señora que parece ser su compañera sentimental. Reconozco a una colega de la Secretaría de la Facultad en la que trabajo (no sabía que hubiese estudiado en mi instituto…). Hay más personas, pero no las reconozco. Todo es como indeterminado.

El acto se inicia o, cuando menos, tengo conciencia del mismo cuando se ha iniciado. Aunque no sé qué se ha tratado, soy consciente de que estoy allí, de que soy parte del evento y de que aquello avanza. Mi compañera de la Facultad va a leer un poema dedicado a María Ángeles. La emoción le embarga y no le sale la voz. Me pide que lo haga yo, ya que soy el poeta de la reunión. Me entrega el papel.
Me levanto, tomo el papel y leo el poema.
Leo hasta el final. Me parece un ripio horrible, pero hoy todo está justificado. Queremos tanto a María Ángeles...
Emoción.

Llega el momento. María Ángeles decide que ha llegado el momento. No toma la palabra, no se despide. No. Está demasiado débil para todo eso. Demasiado fuerte como para razonar y para decidir marchar, pero demasiado débil para tomar ahora la palabra.
No la miro: ya he aludido al egoísmo que me inspira en estos temas. Pero me consta que nos agradece la presencia allí, junto a ella, y la sentida despedida que le estamos ofreciendo.

María Ángeles toma la sustancia. Aunque no puedo certificar que eso fuera lo que pasó exactamente, me consta que es así.
La tristeza nos embarga. Miro para otro lado, ya he aludido a mi egoísmo en estos temas. No puedo evitar la tristeza: no volveremos a ver nunca más a María Ángeles.


PD: el sueño más desagradable que he tenido en mi vida. Decidí ponerlo por escrito a la mañana siguiente, como para intentar exorcizarlo lo antes posible. Me hizo mucho bien ponerlo negro sobre blanco. La pesadilla sólo me costó una noche de insomnio.


https://refugiosrevistacul.wixsite.com/refugios/single-post/2017/07/13/La-ceremonia-del-adi%C3%B3s

miércoles, 12 de julio de 2017

I migliori anni della nostra vita

Mágica canción cantada por Renato Zero...



Penso che ogni giorno sia come una pesca miracolosa
e che è bello pescare sospesi su di una soffice nuvola rosa
Io come un gentiluomo,
e tu come una sposa
Mentre fuori dalla finestra
si alza in volo soltanto la polvere.
C'è aria di tempesta!
 
Sarà che noi due siamo di un altro lontanissimo pianeta.
Ma il mondo da qui sembra soltanto una botola segreta.
Tutti vogliono tutto per poi accorgersi che è niente.
Noi non faremo come l'altra gente,
questi sono e resteranno per sempre...
 
I migliori anni della nostra vita
I migliori anni della nostra vita
Stringimi forte che nessuna notte è infinita
I migliori anni della nostra vita
Stringimi forte che nessuna notte è infinita
I migliori anni della nostra vita
 
Penso che è stupendo restare al buio abbracciati e muti,
come pugili dopo un incontro.
Come gli ultimi sopravvissuti.
Forse un giorno scopriremo che non ci siamo mai perduti...
E che tutta quella tristezza in realtà, non è mai esistita!
 
I migliori anni della nostra vita
I migliori anni della nostra vita
Stringimi forte che nessuna notte è infinita
I migliori anni della nostra vita!
Stringimi forte che nessuna notte è infinita
I migliori anni della nostra vita
                (Autori: Guido Morra, Maurizio Fabrizio) 

FELICITÀ

Pues qué quieren que les diga... Que me encanta esta canción de Albano y Romina. Y me acompaña siempre, mentalmente, en mis trasiegos italianos.


LUI: Felicità
è tenersi per mano andare lontano
la felicità
è il tuo sguardo innocente in mezzo alla gente
la felicità
è restare vicini come bambini la felicità,
felicità

LEI: Felicità
è un cuscino di piume, l'acqua del fiume
che passa e che va
è la pioggia che scende dietro le tende
la felicità
è abbassare la luce per fare pace
la felicità,
felicità

LUI: Felicità
è un bicchiere di vino con un panino
la felicità
è lasciarti un biglietto dentro al cassetto
la felicità
è cantare a due voci quanto mi piaci
la felicità, felicità


INSIEME: Senti nell'aria c'è già
la nostra canzone d'amore che va
come un pensiero che sa di felicità
Senti nell'aria c’è già
un raggio di sole più caldo che va
come un sorriso che sa di felicità

LEI: Felicità
è una sera a sorpresa la luna accesa
e la radio che va
E' un biglietto d'auguri pieno di cuori
la felicità
è una telefonata non aspettata
la felicità,
felicità


LUI: Felicità
è una spiaggia di notte, l’onda che batte
la felicità
è una mano sul cuore piena d’amore
la felicità
è aspettare l’aurora per farlo ancora
la felicità, felicità

INSIEME: Senti nell'aria c\'è già
la nostra canzone d'amore che va
come un pensiero che sa di felicità
Senti nell'aria c’è già
un raggio di sole più caldo che va
come un sorriso che sa di felicità

Senti nell'aria c'è già
la nostra canzone d'amore che va
come un pensiero che sa di felicità
Senti nell'aria c’è già
un raggio di sole più caldo che va
come un sorriso che sa di felicità


miércoles, 5 de julio de 2017

UNA GIORNATA PARTICOLARE

Hoy hice un paréntesis en esa locura que llamo jornada laboral, pues tengo un día diferente. Hoy, a pesar de madrugar, no tomé el autobús de las siete, sino que me quedé un rato en casa haciendo cosas y saldré más tarde. A las doce se falla un Premio literario en el que participo como Jurado, y me regalé este descanso (es extraña esta situación: generalmente participo en premios, pero no como jurado, y mi rol en ellos es perder).
Aproveché este paréntesis para retocar un relato que creo que no ha quedado nada mal y unos poemas que creo que han quedado coquetos. No verán la luz, ya lo sé, pero lo bello de la actividad creativa es esto: encerrarte y pelearte contigo mismo. El resto (publicar, leer en público y no sé qué más) es... otra cosa. Y todo ello con música de fondo (sin música la vida sería un error, ya lo sabemos). Y ahora que he colgado las botas, que soy una isla sin posibilidad de formar un archipiélago (como escribí en otro poema también olvidado), mejor todavía. La lucidez es amarga, pero... conviene.
Me comentan que me buscan desde un periódico para algo. Que sigan buscando: yo les busqué cuando era inmaduro y no estaban, pues tenían sus legítimos intereses. Yo tengo mis intereses insulares, también. Que me busquen. Si me encuentran se les atenderá debidamente (soy una isla que se puede enseñar a las visitas), pero... sin pasión. Que sigan con sus cosas: sus políticos, sus cofrades, sus peñistas y demás.
En fin, que hoy vivo "una giornata particolare" y recuerdo a mi admirado Ettore Scola. Y, por qué no, siempre es agradable meterse un ratito en los zapatos de alguien tan atractivo como Marcello Mastroianni (la de veces que iba a ver su tumba, en el Verano: uno, que es así).
Bella giornata, amici. Para mí ya lo ha sido: y todavía no ha comenzado, como quien dice.
Hoy el día promete.

sábado, 1 de julio de 2017

¿UN POETA EN LA CORTE DE CASSIUS CLAY?


(Trabajo publicado en la Revista Aprender a Pensar, núm. 14, verano 2017, pág. 23)


¿UN POETA EN LA CORTE DE CASSIUS CLAY?
Antonio J. Quesada

“¿Cómo a alguien como tú le puede interesar un deporte como ese?”, escucha uno en más ocasiones de las que considera normal. Versión adaptada de aquel mítico “¿Qué hace una chica como tú en un sitio como este?” de Colomo-Burning, aplicada a un servidor de ustedes y al boxeo. Deporte que, no puedo negarlo, me interesa. Sí. Cada uno lleva su cruz, supongo.
Un tipo como yo, lletraferit, más o menos “cultureta” (“cultureta” de la cultura, no del culturismo, otra facción mucho menos ilustrada del “culturetismo” rampante), con varios libros de poesía a la espalda, alguno de prosa, textos e inclusión en antologías por aquí y por allá, premios, que trabaja como docente y no sé qué más medallas culturales, ¿puede interesarse por el boxeo? ¿Se puede ser, a ratos, una especie de salvaje ilustrado? ¿Un buen salvaje rousseauniano con corbata? La pregunta, por tanto, es inevitable: ¿puede un buscador de belleza estar interesado en un deporte en el que lo normal es hacer inventario de cejas abiertas, narices fuera de sitio, piezas dentales por el suelo, daños cerebrales y, en ocasiones, muertes en el ring o prácticamente dentro del mismo? Sin contar con los amaños, las historias turbias en los despachos y todo ese imaginario oscuro que carga este deporte. ¿Se puede aunar todo eso en ciento setenta centímetros de estatura?
No lo sé, me he puesto muy literario y ahora no sé cómo salir de este lío. Pero no puedo negar mi interés por este deporte, me ponga como me ponga. Mejor dicho, no tanto por este deporte en sí (no termino de verme acudiendo a una velada de boxeo, por ejemplo), sino por el cine dedicado al boxeo, por los libros dedicados al boxeo, por la historia de algunos grandes boxeadores y por el halo que rodea al boxeo. Cultura, en el fondo.
La cultura, posiblemente, lo que hace es adobar la vida, que suele ser muy compleja de soportar, y hacerla presentable gracias a los condimentos: así, si matar a un animal con un cuchillo es una salvajada, presentarlo en una elegante mesa aderezado con una sabrosa salsa y sobre lecho caramelizado de no sé qué verduras, es cultura culinaria. Lo vista de lo que lo vista, se (tra)vista de lo que se (tra)vista, la verdad es que el boxeo me interesa, y sigo con la paradoja en toda su intensidad y el cerebro a media asta. ¿Cómo alguien tan pacífico como un servidor se preocupa tanto por el juego de pies en el ring y aprende palabras como jab, direct, cross (“crochet” en España, como el ganchillo), swing, uppercut o hook? Creo tener la respuesta: percibo que el boxeo es una metáfora de la vida llevada a sus últimas consecuencias. Ahí puede estar la clave. La vida es un combate en el que no siempre gana el que lo merece, en el que hay que saber cubrirse adecuadamente y no arriesgar a lo loco, golpear cuando encuentras el momento oportuno, encajar los golpes del mejor modo posible, y hay que atender a golpes bajos, artimañas sucias y victorias y derrotas por K.O. o a los puntos. La vida.
Ya voy ofreciéndome respuestas a mí mismo, esto de pensar con los dedos (no otra cosa es, muchas veces, escribir) en ocasiones da buen resultado y deja uno de lucir el cerebro a media asta. Avanzamos. No me interesa el boxeo por aquello de lanzarme al ataque (soy pacífico, lo digo y lo repito), sino porque enseña a prevenir agresiones y a articular la defensa. No cabe duda: un combate de boxeo es lo que me encuentro cada mañana, desde que abro los ojos hasta que, por la noche, los cierro. Y son demasiados asaltos. El boxeo es como la vida, pero llevada a sus últimas consecuencias. El boxeo es como la vida, pero más.
Atribuyen a Ortega cierta frase (a Ortega, como a Confucio, se le atribuye todo aquello que se quiere atribuir; a veces, se acierta) en la que decía que durante los años veinte del siglo veinte (¡qué veinteañero, todo!) los vascos más conocidos en el mundo eran Unamuno y Paulino Uzcudun (el gran peso pesado al que hicieron la vida imposible, en lo deportivo, en Norteamérica por no ser norteamericano). Alguien que golpeaba con las ideas y alguien que golpeaba con los puños. No sé quién era más duro.
En fin, que tengo bastante interiorizado algo que comenté por alguna parte de mi texto: el boxeo es como la vida, pero llevada a sus últimas consecuencias. El boxeo es como la vida, pero más. Por eso me interesa. Aunque tampoco abunde la especie, puede no ser tan extraño encontrar a un poeta en la Corte de Cassius Clay. Puede tener lógica.